jueves, 3 de abril de 2014

Media maratón de Segovia. Un gran día de "Millas y birras".

¡¡¡Feliz viernes a todos!!!

Como lo prometido es deuda, aquí os traigo con el máximo apremio que me posibilita mi ajetreada vida, la crónica de la VIII media maratón de Segovia:

7:00 am, suena el despertador y me levanto sin remolonear, a pesar de que el maldito cambio horario nos ha robado una hora de sueño. La torpeza y los pequeños despistes denotan claramente que el sopor del madrugón, no tiene rival a la hora de enfrentarse a una rutina adquirida durante años. Como ya preveía esta situación, antes de acostarme intenté dejar todos los aperos preparados, para evitar olvidos y molestias a mis chicas, que en esta ocasión no me acompañarían.

Con la sensación de que algo importante se quedaba en tierra, a las 7:30 en punto, me acomodaba en el asiento del copiloto del coche de mi inseparable amigo Juan Luis Romo. El viaje resultó de lo más ameno y tranquilo, apenas nos cruzamos con una docena de coches durante el trayecto, por lo que pudimos mantener un  extenso debate futbolístico, de esos que tanto nos gustan.

A las 9:05 llegamos a Segovia, nos intentamos acercar lo máximo posible a la zona monumental, donde estaba situada la salida, pero nos fue imposible, ya que debido a la carrera, todo el centro estaba cortado. Aparcamos sin mayor dificultad, pero lejos y nos dirigimos a recoger los dorsales con paso ligero, sólo teníamos 25 minutos y un buen trecho que recorrer.


                                      


9:20, quizá el momento más caótico de la mañana. El lugar elegido para la retirada de los dorsales, es una especie de oficina, no muy amplia, que se vio claramente desbordada ante la aglomeración de los cientos de corredores que acudimos en el último instante. Pese al tumulto y el aparente caos reinante, la organización solventó con sorprendente diligencia y prontitud estos momentos de apuros.


                                       


9:35, tomamos un café para terminar de activar el cuerpo, mientras Romo me contaba, cómo en ediciones anteriores (ésta es su cuarta participación), la bolsa del corredor era mucho más generosa que la de esta ocasión, donde lo único destacable, era una camiseta técnica de manga larga de la marca Brooks.


                                       


10:00, terminando de colocarme los últimos accesorios, caigo en la cuenta de lo que se me había olvidado a la hora de hacer la bolsa: el GPS. Me lamento amargamente, pues, una vez que te acostumbras al aparatito en cuestión, luego es muy difícil pasar sin él; reconozco que soy un yonqui de los ritmos y las estadísticas, aunque también me sirve como fuente de motivación, ya que siempre me lleva a dar un poco más de mi, que es una de las claves para no estancarme y así poder evolucionar en este deporte. Para mi, es uno de los gadgets más recomendables.


                                       


                                       


10:20, terminamos de calentar, estamos situados en la zona de salida, muy cerca del acueducto. El ambiente es increíble, más de 3000 corredores buscan su lugar, antes del tradicional cañonazo que marca el comienzo de la prueba. Romo y yo nos acercamos al lugar donde previamente habíamos quedado con Rubén García Hermoso y David Cordonié (del foro de MAPOMA de Facebook), no tardamos en encontrarnos; tras las presentaciones y las fotos de rigor, apenas nos queda tiempo para la charla. Nos deseamos suerte y prácticamente sin previo aviso, suena el estruendoso disparo que da comienzo a la carrera.


                                        


                                         


                                         


10:30, como habíamos acordado, Rubén y yo, intentaremos completar los 21.097 metros juntos, ya que los dos vamos a correr la maratón de Madrid (esperemos que codo con codo), andamos muy parejos y por la dureza del recorrido, supondrá una gran piedra de toque para ambos, de cara a la gran cita. Debido al enorme tumulto, el primer kilómetro es bastante complicado, aunque gracias a que es ligeramente cuesta abajo, no penalizamos en exceso el parcial: 4'24'. Poco a poco la carrera se va normalizando y vamos haciéndonos un hueco dentro del pelotón, En el dos ya estamos corriendo con total normalidad.

En los primeros compases de la carrera estoy muy pendiente de mi rodilla derecha, esa que tantos quebraderos de cabeza me está dando en las últimas fechas. De momento no hay señales de alarma, parece ser que los ocho días de inactividad, han dado sus frutos. Tengo tantas ganas de correr después de no poder hacerlo durante tantos días y estoy tan descansado, que me tengo que sujetar para ir al ritmo de Rubén (que empieza a estabilizarse entorno a 4'15''). Los siguientes kilómetros, pese a que el terreno es un continuo rompepiernas, son los más entretenidos de la carrera; Rubén y yo no paramos de hablar ni un solo instante (sobre todo él, no calla ni debajo del agua el placentino), recordando anécdotas del maratón de Madrid 2013 y las casualidades que se dieron para conocernos...fue un rato de lo más entrañable.


                                      

Mientras continua la animada charla, el recorrido, que es espectacular de principio a fin, va endureciéndose paulatinamente: dejamos atrás la parte nueva de Segovia, para adentrarnos en un parque, donde el asfalto se alterna con tramos de camino, los giros y desniveles son cada vez más frecuentes y los pasos cada vez más estrechos. Otra dificultad añadida, la encontramos en el km 7, donde afrontamos un paseo fluvial, cuyo firme es arena, debido a una reciente crecida del río Eresma, se hace tan complicado como correr por la playa. Sigo sin molestias y el ritmo me resulta cómodo. Paulatinamente nos vamos acercando al casco histórico y aunque en determinados momentos Rubén y yo seguimos hablando, la dureza del recorrido se va haciendo patente, ya que los silencios van ganando terreno a las palabras.

Al paso por el km 10 marcamos 42'00'' y es en ese momento, cuando reconozco a uno de los corredores populares más famosos del panorama nacional, que no es otro que Shinichi Sasaki, que en el mes de agosto del pasado año, fue portada de la revista Runner´s World. Al adelantarle, le saludo y él me corresponde con una amplia sonrisa, es un personaje de lo más carismático; espero volver a verlo en alguna carrera y poder dejar constancia de ello, en esta ocasión no hubo suerte.


                                        

A partir de este momento comienza uno de los mayores calvarios que he sufrido disputando una media maratón: de aquí al final de la carrera, el 90% del recorrido que resta, transcurre por el centro histórico de Segovia, cuya superficie está totalmente adoquinada (para mi convaleciente rodilla resulta un infierno); si a esto le unimos los tremendos desniveles, tanto positivos como negativos y la lluvia, el resultado es un increíble cóctel, que marida perfectamente, la belleza de una ciudad milenaria, con un trazado que en ocasiones llega a ser épico por su enorme complejidad.

Las pocas palabras que cruzo con Rubén de aquí al final, versan sobre cuando terminarán los p...tos adoquines y las jod...das cuestas. Es una carrera dura, muy dura, pero a la vez es un lujo para los sentidos poder correr por las calles de una ciudad tan bella y con tanta historia: el acueducto, el Alcázar, la plaza Mayor, la Catedral...y qué decir de su gente, totalmente volcada con la prueba, no escatiman a la hora de animar a los corredores, son cercanos y hospitalarios, no les amedranta ni la lluvia que arrecia por momentos.

El final se va acercando y al no llevar reloj, hoy no sufro la angustia de "la marca", simplemente intento seguir la estela de Rubén, que a estas alturas no resulta fácil, sobre todo y paradójicamente,
me es más complicado, cuando el terreno pica hacia abajo. El motivo no es otro que la rodilla y el temor a forzarla en exceso en los descensos y los complicados giros, que nos van encaminando hacia la meta. Ésta heterodoxa forma de correr, que me lleva a retener en exceso, la estoy sufriendo aun a día de hoy, en forma de agujetas en los cuádriceps.

El último kilómetro es una auténtica gozada; los flancos del trazado están completamente abarrotados de público, el cual, no se cansa de jalear el paso de los atletas. Al fondo emerge la figura imponente del acueducto, donde bajo uno de sus arcos está situada la meta. Sin duda alguna, es la llegada más espectacular que he tenido el placer de cruzar. Rubén y yo afrontamos los últimos metros agarrados de la mano, ha sido una carrera grande, con tintes épicos y la recompensa al esfuerzo, nos la da el crono, que a nuestro paso por la línea de llegada marca 1h 29' 42''. Posición 267 de la general y 67 de mi categoría.


                                     

De la organización decir, que cumple sobradamente con las expectativas creadas, tanto por el recorrido y la logística, como por los servicios que ofrece. Para mi, es una de las carreras con más auge dentro del panorama regional, ya que se nota claramente, que toda la ciudad está involucrada en el buen desarrollo de la misma, desde las instituciones, pasando por la hostelería y hasta los propios vecinos. Por todo ello, mi más sincera enhorabuena. Volveremos.

Tras la carrera y una reconfortante ducha, Romo (1h 43' 30'')  y yo, tomamos el aperitivo por los bares situados en los aledaños del acueducto. Después de reponer fuerzas y abrir el apetito, nos dirigimos al encuentro de Rubén y David, con los que habíamos quedado para comer en el hotel San Antonio el Real. Allí disfrutamos de un menú del corredor (alubiones de la Granja y cochinillo asado), acorde con la carrera: espectacular. Fue un rato de lo más agradable, donde todos los presentes, compartimos experiencias y batallitas, llenas de tópicos que no pueden faltar en ningún tercer tiempo que se precie.


                                      


Quiero dar las gracias a Rubén García Hermoso por estar pendiente de nosotros en todo momento y a su club, Atletas populares de Plasencia, por acogernos e integrarnos como si fuéramos uno más. Espero que en lo sucesivo podamos disfrutar de muchas más "millas y birras".

Próxima parada: Maratón de Madrid, 27/04/2014, un saludo a todos los viciosos del running.