domingo, 13 de octubre de 2013

...O me hago runner o dejo la cerveza!

Me gusta la cerveza, todo el que me conoce lo sabe.

No es un buen comienzo para el blog de un runner, pero yo me hice runner, entre otras muchas cosas para poder beberme unos cuantos botellines al día sin sentirme culpable. De echo, creo que para el responsable de marketing de San Miguel, todo esto puede ser un filón: en 14 meses perdí 22 kilos con una dieta basada en "millas y birras".
 
Mi vida cambió el martes de carnaval de 2011: después de un año de abstinencia de tabaco, un día a día bastante sedentario, la crueldad del reflejo de mi figura "Sancho Pancesca" ante el espejo y la tiránica realidad de la báscula, que casi rebasaba los tres dígitos (se quedó en 97) decidí qué, por el bien de mi salud y por respeto a mi mujer, a mi hija y a la sociedad en general, tenía que bajar unos kilos.

Tras un par de meses de poco plato (la única licencia que me permitía eran un par de cervezas después de trabajar), conseguí bajar de la barrera psicológica de los 90 kg, lo que me permitió acometer la segunda parte del refrán sin destrozarme las rodillas: mucho zapato.
 
Fue en los primeros días del mes de mayo de 2011 cuando se produjo mi bautismo en estos menesteres del correr. Son momentos que recuerdo con mucho cariño y cierto bochorno, sobre todo por mis heterogéneos atuendos: pantalonazos de equipaciones de fútbol sala o baloncesto, camisetas de algodón con publicidad de todo tipo de bebidas espirituosas y las zapatillas más istriónicas que encontré en el Sprinter, me asemejaba más al payaso de "Mikolor" que a un runner.
 
Las primeras semanas fueron un calvario, tanto en lo físico como en lo psicológico, no era capaz de aguantar más de quince minutos seguidos corriendo, lo que iba minando poco a poco mi débil moral de principiante. Pese a este hecho, los dolores y las agujetas no cejé en mi empeño y jamás falté a mi cita diaria con los caminos.
 
La coherencia en la alimentación y el ejercicio físico me estaban permitiendo ganar mi particular batalla contra la báscula, en apenas seis meses había perdido 12 kg.
 
En el plano físico la mejoría era evidente, a finales de agosto ya era capaz de correr 8 km a un ritmo bastante digno, fue entonces cuando por primera vez me atreví a salir a entrenar con mi gran amigo J.L. Romo, que tiene en sus piernas un número considerable de medias maratones. Él es quien me animó a inscribirme en la primera carrera en la que participé, los 10k adidas de Palencia. El subidón de adrenalina de la competición y el increíble ambiente reinante a lo largo de toda la prueba, es lo que me hace engancharme definitivamente y de manera incondicional a este mundillo. Acabé la prueba con un, para mí, sorprendente tiempo de 47:32, y digo sorprendente, porque jamás habia corrido tanta distancia y mucho menos a un ritmo por debajo de los cinco minutos el km. Otro echo relevante de este día fue, que conocí a casi todos los miembros del club al que pertenezco en la actualidad. En cuanto oí el nombre del grupo casi se me saltan las lágrimas: los "Trotabirras". Enseguida me hice miembro del grupo en Facebook y carrera tras carrera, disfruto junto a ellos, de unos terceros tiempos llenos de batallitas y anécdotas frente a una cerveza bien fría.
 
En noviembre, con una figura que ya se iba asemejando a la de un corredor (ya rondaba los 80kg), y una gran forma física (o eso creía), me embarqué en un reto del que no salí muy bien parado: mi primera media maratón. La mañana de la carrera me levanté con unas ligeras molestias estomacales, iluso de mi, las achaqué a los nervios de la competición. A lo largo del día fueron a más, pero la ilusión por competir y un ibuprofeno me colocaron en la linea de salida. Os podeis imaginar el dantesco resultado final: deshidratación severa, una semana de baja y la consiguiente bronca de mi mujer, ante la que no tuve defensa.
 
Eso sí, acabé la carrera con dos cojones, 1:47:50. Ese día juré que no volvería a correr una media maratón jamás, promesa que ya he incumplido en más de 30 ocasiones, con unos tiempos que han ido mejorando prácticamente en cada una de las pruebas en las que he participado, dejando mi marca personal en 1:24:01.
 
De las cosas que más orgulloso estoy en mi vida como corredor popular, es haber terminado con éxito cuatro maratones: el primero fue el 25 de noviembre de 2012 en San Sebastián, 3:16:01. El segundo, el rock & roll maratón de Madrid el 28 de abril de 2013, 3:07:43. El tercero y en el que conseguí mi MMP de nuevo en San Sebastián, el 24 de Noviembre de 2014, 2:58:55. Y por último, el 27 de Abril de este mismo año, completé mi segunda participación en MAPOMA, donde estuve a punto de conseguir otro sub3, 3:00:46.
 
Hace tiempo que me olvidé de la dieta y la báscula, llevo prácticamente tres año pesando 75 kg, llegando a bajar hasta los 72 kg, durante la preparación del segundo maratón de San Sebastián.

Sigo sin faltar a mi cita diaria con el running y con mi rubia burgalesa (S.M.), lo que demuestra mi teoría de que la cerveza no engorda; tomada con moderación y unida a una dieta equilibrada y la práctica de ejercicio físico.
 
Este blog sólo pretende contar pequeñas historias de superación personal, batallas, anécdotas, aventuras y desventuras de un runner cervecero,sin más pretensión que la de entretener al que quiera ser entretenido.
 
Sólo me queda dar las gracias a Desiderio Becerril Conejo, miembro super activo del club "Corriendo por Palencia" y creador del blog "corriendo por el mundo" (os recomiendo que le sigais, es un crack), por animarme a emprender esta aventura que es para mí,  "Millas y Birras". Sin más, un saludo a todos los viciosos del running.
 
P.D. En breve comenzaré a colgar alguna que otra foto y alguna crónica de mis carreras favoritas.

 
En apenas 14 meses perdí 22 kilos con una dieta basada en "millas y birras".