miércoles, 22 de enero de 2014

Miedo al folio en blanco y crónica del IV Trail ciudad de Palencia.

Feliz miércoles a todos! 

Desde el maratón de San Sebastián, no he vuelto a escribir ninguna crónica de mis carreras, pese a haber participado en dos 10000 y un trail de 21k. Y ha sido, no por el echo de considerarlas menores, ni por falta de ganas o interés, sino porque estaba algo saturado, falto de ideas o de inspiración. 

Habría "Blogger", pinchaba en "entrada nueva" y permanecía delante de la página en blanco, durante unos desesperantes e infructuosos minutos; simplemente las palabras no surgían, las ideas eran confusas y las pocas que aparecían, no era capaz de trasladarlas con lucidez al borrador. La primera vez que me ocurrió, no le di importancia, pero tras varios episodios en los que sólo pude encabezar el post con mi habitual entradilla: "Feliz martes o jueves o el día que tocara..." una sensación de vértigo me empezó a acuciar, cada vez que intentaba asomarme al profundo abismo del folio en blanco. 

Según he leído posteriormente, es algo muy habitual entre los aficionados a la escritura. Donde antes había buenas ideas y las palabras brotaban armoniosas, como por arte de magia, de repente y sin mediar explicación, todo se torna oscuro y confuso. Es como un apagón, como un cortocircuito neuronal que te deja, literariamente hablando, en el dique seco.

La experiencia en otros ámbitos de la vida, me ha enseñado, que la mejor fórmula para salir de una situación que te genera estrés o que tiene difícil solución (cuando nos obcecamos, no solemos ver más allá del problema), es alejarte, mirar con una perspectiva diferente y dejar que el tiempo pase, en favor de una solución, que llegará de la mano de la paciencia y la mesura. 

Después de casi dos meses de silencio, esta es la premisa que me ha colocado delante del pc, dispuesto a compartir con vosotros la crónica del IV Trail ciudad de Palencia, "Sal cuando quieras, llega cuando puedas": como su propio nombre indica, se trata de un trail (carrera de montaña), contrarreloj.

                                                            "LA CRÓNICA"
 
A la cita acudimos Nel y Adrián Santos, "Niño", Jose Manuel y un servidor. La mañana amaneció gélida, -4º marcaban los termómetros a las 9 a.m. Pese al intenso frío, se adivinaban unas condiciones ideales para la práctica del running, ya que tras la espesa niebla, lucía un sol espléndido y para más fortuna, había una ausencia total de aire.

Después de unas navidades donde han primado más las birras que las millas, no llegaba en mi mejor momento, porque tampoco me he privado absolutamente de nada en lo gastronómico: desde la maratón de San Sebastián, he cogido cuatro kilos, que se notan y mucho, a la hora de competir. 

Son fechas que se prestan a ello, por lo que fue una de las conversaciones más recurrentes entre los miembros de la numerosa cola, formada para retirar los dorsales y los chips. Éste y otros muchos temas, son los que pudimos abordar, durante los más de 45 minutos que tardamos en pasar el trámite;  al igual que nos dio tiempo a saludar y a departir con numerosos conocidos, como Chelu Pérez de Diego y Chechu Gómez Calleja, entre otros, mientras tratábamos de mantener con riego nuestras ateridas falanges dando saltitos y palmadas (menos mal que sólo éramos trescientos inscritos entre las dos distancias).
 

Todo esto, era un pequeño aperitivo, de  la pésima organización que sufriríamos a lo largo de toda la mañana. 
Esta carrera en particular, sería un bocado muy apetecible, para uno de mis "twiteros" favoritos; azote y pesadilla de los organizadores de carreras chapuzas y "sacacuartos" de postín, que no es otro que el irreductible: @RUNNERENFURECIDO, la voz crítica de "los populares", que se define a sí mismo como: "corredor popular, fustigador de tramposos, dopados, recortadores, piratas, divos del running, vendedores de carreras y gadgets...", si no le conocéis, echadle un vistazo a su Twitter, porque no tiene desperdicio.

 

                                                     El grupo antes de la salida.

En lo meramente deportivo, después de un breve calentamiento, nos dirigimos al primer punto de control e inicio de la prueba, situado en los aledaños de la dársena palentina. Adri, "Niño", Jose Manuel y yo (Nel había salido unos minutos antes, porque estaba un poco tocado y no creía poder seguir nuestro ritmo), pasamos los controles de "chip" y nos pusimos en marcha.

 

                                    Primer punto de control...preparados, listos...¡ya!
 
Los cuatro primeros kilómetros son totalmente llanos, transcurren por la orilla del canal y por caminos, que inexorablemente, te van enfilando hacia las duras rampas, que ascienden a la cima del monte de la capital. Mis tres acompañantes, confiados por lo favorable del terreno, no paran de cascar y de bromear: entre otras muchos temas, me van preguntando por los detalles del recorrido, ya que soy el único del cuarteto que ha participado anteriormente en esta prueba. 

El ritmo en estos primeros compases, es bastante vivo (Entre 4:25 y 4:15); la animada conversación, denota que todos vamos cómodos, pero con la llegada de las primeras rampas, los chascarrillos, dejarán paso a respiraciones jadeantes y  diálogos monosilábicos.
 
Kilómetro 6, llegamos a la cima del monte, donde está situado el primer avituallamiento. Apenas he cedido unos metros con respecto al grupo, por lo que mi confianza sale bastante reforzada. Doy buena cuenta de un traguito de agua, literalmente, porque los vasos son poco más que un chupito; valido el chip y prosigo el camino. Es una de las zonas más bonitas de la carrera: cresteamos (término "trialero", que hace referencia a correr por senderos cercanos a la cumbre del pico, monte o montaña en cuestión) durante un par de kilómetros, terreno que favorece el reagrupamiento. Son mis mejores momentos, incluso llego a comandar el grupo esporádicamente.

Con la llegada del mediodía y el aumento de la temperatura, un nuevo y peligroso elemento se suma al devenir de la prueba: el barro. Esta nueva variable, hace que los dos siguientes kilómetros, sean un calvario; son los más técnicos de toda la carrera: alternan vertiginosos descensos, con pendientes positivas cercanas al 20% y un sin fin de toboganes, que no dejan margen a la distracción, en varios ocasiones estuve a punto de irme al suelo. 

En el siguiente punto de control, km 9 (segundo avituallamiento), aparece otro factor a tener en cuenta: la orientación. Hasta este momento, el circuito estaba más o menos correctamente señalizado, pero a partir de este punto, se torna de lo más confuso: señales contradictorias, en los senderos, donde antes había balizas, ahora hay trozos de cinta (roja y blanca, de plástico) en el suelo o en los arbustos, pero sin criterio alguno. En los cruces de caminos, la dirección a tomar, casi había que echarla a suertes, ya que las cintas estaban colocadas de tal manera, que podías dirigirte a ambos lados.

En una de estas bifurcaciones, Adri y Niño, que iban unos metros por delante, se salieron del circuito y tuve que darles una voz para que retomaran la senda correcta. No fueron los únicos, ya que nos encontramos a varios participantes perdidos (dos de ellos, en el 14, nos dijeron que llevaban 18) o incluso en dirección contraria. 

Creo que no hubiera estado de más, que la organización pusiera algún efectivo en los puntos conflictivos del circuito, para evitar este tipo de situaciones tan desagradables a los participantes. Pero claro, estos gastos "superfluos", en favor del bienestar del corredor, supondría ir en contra de la rentabilidad de la prueba.
 
Volviendo a la carrera, las duras rampas de acceso a la planicie del monte, me ponen en mi lugar y me hacen descolgarme del grupo; al coronar, Adri y Niño van unos cincuenta metros por delante y Jose Manuel, que se había quedado atrás en las peligrosas bajadas anteriores, me da caza.

 

                         Tras la estela de Jose Manuel en las pistas del monte "el viejo".
 
Comienzan ahora cinco kilómetros totalmente llanos por las pistas del monte "el viejo". Tener la referencia visual de Adri y Niño, nos ayuda a rodar a unos ritmos rapidísimos, por debajo de 4'00" el kilómetro, incluso por momentos, parece que la distancia con respecto al duo delantero se acorta y estamos a punto de enlazar; fue un espejismo, ya que coincidiendo con el paso por el quince y el fin de las pistas, la distancia se vuelve a estirar. 

Iniciamos un vertiginoso descenso, no exento de peligro, pues la senda está totalmente embarrada y los cuadriceps ya no retienen como deberían, en busca del siguiente punto de control. Chequeo, chupito de agua y continuamos ruta. A pesar de la cercanía de la meta, estamos ya en el 16, todavía tenemos que afrontar la rampa más dura de la carrera: una pared cercana al 30% de desnivel, de unos trescientos metros, que termina de agotar mis escasas fuerzas. Hay que subir prácticamente a gatas, el sufrimiento es máximo y la cadencia de respiración se situa en 1:1 (inspiración-espiración), cuando en circunstancias normales es de 3:1. 

Kilómetro 17, ahora sí, se acabó lo duro (o eso pensaba). Jose Manuel y yo, comenzamos el descenso hacia la dársena, donde está situada la meta. 
Ya en los primeros metros del descenso, no puedo seguir la estela de Jose Manuel (con respecto a Niño y a Adrian, hace varios minutos que perdí la referencia visual). 

Empiezo a notar un terrible dolor en las plantas de los pies, creo que me han salido dos ampollas, una en cada planta. Pese a las molestias, y lo antinatural de la zancada, mantengo un ritmo más que digno, entorno a 4'15.
 

                                                Pulgares en alto, objetivo cumplido.
 
Pasan los kilómetros: 18, 19, 20... Sufro como pocas veces, pero ver que aún lesionado, adelanto a un buen número de corredores, me da un plus de cara a los últimos metros. Rodeo la dársena y afronto la última recta, como siempre, los gritos de ánimo de la gente, me reconfortan e intento devolver los saludos con una sonrisa. Rostros familiares, a pie de meta, como los de Begoña y Belén (las mujeres de Nel y Jose Manuel) cámara en mano, hacen que se acentúen la sonrisa y los saludos (muchas gracias por las fotos). Cruzo la meta en un tiempo de 1:41'20", casi tres minutos mejor que en la edición anterior y con unas sensaciones mucho más positivas.

 

                                                                  Últimos metros.
 
Para no ser nuestro terreno, los resultados fueron inmejorables: Nel 1º de su categoría, Adri 5º, Niño 11º, Jose Manuel 14º y yo 15º.

 

                                                         Exhausto, nada más acabar
 
Una carrera con un recorrido precioso, pero totalmente desvirtuada, por una organización que en ningún momento estuvo a la altura: demora excesiva en los trámites (chip-dorsal); penoso balizamiento del recorrido; avituallamientos paupérrimos; escasa presencia de personas afines a la organización a lo largo del circuito; ausencia total de avituallamiento sólido al final de la prueba (chupito de agua y algo parecido a un té caliente); bolsa del corredor, limitada a una camiseta técnica de lo más corriente a los finishers; premios, sólo para los dos primeros clasificados de cada categoría, consistente en: paquete de macarrones, miniatura de botella de vino y una conserva (y no llegaron para todos); tampoco hubo trofeos, ya que tampoco se los suministraron a tiempo; en fin, que peor no se puede hacer y todo este "maravilloso" despliegue, por el módico precio de 15€. Eso sí, después de la "entrega"  de preseas, tiraron la casa por la ventana y ofrecieron a todos los participantes, una "macarronada" como fin de fiesta.

 

                                              Con Nel, en la meta tomando un té.
 
Flaco favor se ha echo a sí misma la empresa responsable (muy conocida en Palencia), que en teoría, se dedica a la organización de eventos deportivos, multiaventura y cronometraje, porque no hay nada peor, que la publicidad negativa en este tipo de pruebas, ya que por suerte o por desgracia, Palencia es una ciudad pequeña y estos fiascos, corren de boca en boca como la pólvora.

 
                     
                                              Niño y yo, satisfechos tras la carrera.
 
Lo positivo de todo esto, es que todo lo que venga a partir de ahora, sólo puede mejorar. 

Siguiente parada: II Media maratón de Plasencia 02/02/2014, con Rubén García Hermoso y varios integrantes del grupo de Facebook "MAPOMA" (maratón popular de Madrid), a los que tengo muchas ganas de conocer. Por cierto, ya he empezado a preparar mi segunda participación en MAPOMA 27/04/2014.
 
Un saludo a todos los viciosos del running.